- La organización ha enviado sus aportaciones a la consulta pública sobre este nuevo marco de política pública del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico
El actual contexto de crisis climática, geopolítica y de encarecimiento sostenido del coste de la vida está ejerciendo una presión creciente sobre los hogares, especialmente a través del aumento de los gastos energéticos y del precio de la cesta de la compra. En este escenario, la Federación de Consumidores y Usuarios CECU considera imprescindible que la Estrategia de Transición Justa 2026-2030 incorpore medidas estructurales que aborden de forma integral el vínculo entre transición ecológica y justicia social con el fin de no dejar a nadie atrás.
La organización considera imprescindible que la estrategia priorice la descarbonización de la economía, porque significa actuar directamente sobre la causa. Para ello, hace falta una planificación estratégica del sistema productivo (industria, agricultura, ganadería, etc.) que contemple no solo el corto, sino también el medio y largo plazo, y que considere el beneficio en términos sociales al menos al mismo nivel que en términos económicos.
Para ello, centra sus aportaciones en dos pilares fundamentales: la transformación del sistema agroalimentario a través de un Plan de Transición Proteica; y la descarbonización del sector doméstico mediante una hoja de ruta clara en energía y rehabilitación que garantice calidad, formación y justicia social.
Un Plan de Transición Proteica como eje estructural
Entre las principales propuestas para esta nueva estrategia, CECU subraya la necesidad de incorporar de forma explícita un Plan de Transición Proteica como elemento estructural dotado de financiación específica, que se convierta en la herramienta prioritaria aplicada al sistema agroalimentario. Desde la organización se advierte de que la transformación del sistema alimentario es una condición indispensable para cumplir los objetivos climáticos, mejorar la salud pública y avanzar en la cohesión social y territorial.
CECU considera que esté plan puede impulsar una mayor producción y el consumo de alimentos vegetales, con especial atención a legumbres y otros cultivos proteicos vegetales producidos de manera sostenible, favoreciendo la diversificación agraria, el relevo generacional y la creación de empleo de calidad en el medio rural; al tiempo que se garantiza el acceso a una alimentación saludable y asequible para el conjunto de la población.
“El sistema agroalimentario no puede quedarse fuera de la nueva Estrategia de Transición Justa. Un Plan Nacional de Transición Proteica no solo impulsaría la descarbonización de nuestros territorios de cultivo, sino que abordaría de manera integrada la salud pública y las condiciones socioeconómicas de las personas consumidoras, asegurando beneficios colectivos y sostenibles”, señala Sarahi Boleko, experta en alimentación de CECU.
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Rehabilitación energética: personal cualificado como garantía de éxito
En el ámbito de la energía y la rehabilitación energética CECU considera que, si bien el objetivo de descarbonización está claro, es necesaria una hoja de ruta detallada, que aúne todos los recursos disponibles para alcanzarlo en el menor tiempo posible. “Es urgente, porque se trata de un problema de salud pública”, afirma Soledad Montero, experta en energía de CECU.
El mayor desafío será disponer de suficiente personal técnico cualificado y adecuadamente formado para llevar a cabo con garantías las actuaciones necesarias en los hogares. Así lo reflejó el informe La experiencia de las personas consumidoras en España con bombas de calor. Asesoramiento preventa, realizado por CECU en España y coordinado por la organización de consumidores europea BEUC. “No podemos permitirnos que una mala gestión, un diseño deficiente o una instalación incorrecta hagan fracasar la transformación, como ha ocurrido en el pasado con otras tecnologías como la solar térmica en nueva edificación”, añade Montero. “Podemos convertir este desafío en una oportunidad para revalorizar los empleos más denostados del sector de la construcción: la instalación y el mantenimiento. Por eso, es primordial promover la calidad, la durabilidad, la responsabilidad y el valor humano en estas profesiones y, por supuesto, asegurar una retribución justa para atraer y mantener el talento”.
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