Comunicación

Los productos inseguros siguen en el mercado: urge reforzar la protección de las personas consumidoras

  • En el Día Mundial de los Derechos del Consumidor, que se celebra el próximo 15 de marzo, la Federación de Consumidores y Usuarios CECU llama a fortalecer las leyes, mejorar la supervisión y garantizar que la seguridad esté integrada en todo el ciclo de vida de los productos 
  • España notificó 66 alertas por productos peligrosos en 2025 incluyendo juguetes, guirnaldas luminosas o punteros láser

La Federación de Consumidores CECU se suma a la campaña lanzada a nivel internacional por Consumers International, de la que es miembro, para exigir una acción colectiva entre gobierno, empresas y grupos de consumidores que garantice la seguridad de los productos. Piden que se establezcan mecanismos efectivos para rastrear, identificar, monitorear y corregir productos inseguros, una legislación sólida para evitar que productos peligrosos entren en el mercado de la UE y que las empresas lideren con el ejemplo.

Algunas claves sobre la seguridad de los productos: 

  1. Los productos inseguros suponen un riesgo para sus usuarios y socavan derechos humanos esenciales. Desde electrodomésticos hasta juguetes infantiles, los consumidores siguen encontrándose con productos que pueden ser perjudiciales para su salud y seguridad. Un informe de la OCDE reveló que, en 21 países participantes, el 87% de los productos inseguros prohibidos o retirados del mercado, que contaban con un etiquetado inadecuado o incumplían con las normas de seguridad pertinentes seguían estando disponibles para su compra online, lo que pone de manifiesto peligrosas brechas en la supervisión del mercado. 
  2. Las brechas regulatorias dejan a los consumidores sin protección. La UNCTAD ha estimado que el 44% de los Estados miembros de NNUU aún carecen de marcos jurídicos suficientes que garanticen la seguridad de los productos, lo que permite que bienes inseguros o de mala calidad circulen libremente. Fortalecer las leyes, normas y asegurar su cumplimiento es esencial para proteger a todas las personas consumidoras. 
  3. Las organizaciones de consumidores revelan riesgos y fomentan la rendición de cuentas a través de investigaciones que revelan productos inseguros, orientan a la sociedad civil y apoyan a los reguladores. Su evidencia y experiencia son vitales para diseñar sistemas que reflejen las necesidades reales y prevenir daños a los consumidores.  
  4. Europa está actualizando su normativa sobre seguridad de los productos e intenta frenar la entrada de productos inseguros. No obstante, siguen circulando por el mercado europeo un elevado número de artículos que presentan riesgos para la salud y la seguridad de los consumidores. La Comisión Europea ha publicado los datos del número total de alertas notificadas en el portal Safety Gate en 2025, 4761. Los tres principales riesgos a los que se enfrentaron los consumidores europeos fueron: riesgos químicos (53%), lesiones (14%) y atragantamiento (9%). Riesgos químicos asociados, por ejemplo, a cosméticos, por la presencia de un ingrediente sintético de fragancia prohibido desde marzo de 2022 o a juguetes y dispositivos electrónicos por la presencia de sustancias químicas peligrosas. España notificó 66 alertas de productos peligrosos: juguetes, guirnaldas luminosas y punteros láser concentraron el mayor volumen; el atragantamiento (30%), la quemadura (20%) y el daño a la vista (12%) los principales riesgos que las motivaron.   
  5. Ante el aumento masivo y creciente del comercio electrónico, es necesario que las autoridades nacionales de vigilancia intensifiquen el rastreo de productos peligrosos y aseguren su rápida retirada del mercado. Para ello, adoptar de forma consolidada la Reforma Aduanera de la UE no sólo disminuirá la entrada de importaciones no seguras, sino que hará más responsables a las plataformas de comercio electrónico de la seguridad de los productos y de hacer frente a los derechos de aduana correspondientes. 
  6. La colaboración entre gobiernos, empresas y sociedad civil es esencial. La seguridad del producto debe estar integrada a lo largo de todo el ciclo de vida, desde el diseño y fabricación hasta la venta, uso y eliminación. Las retiradas coordinadas, pruebas compartidas y sistemas de información transfronterizos son cruciales para una protección global eficaz. 
  7. La seguridad no debe ser un privilegio. Los consumidores en circunstancias vulnerables y los países de bajos ingresos enfrentan mayores riesgos frente a productos inseguros. El acceso a bienes seguros y confiables debe ser un derecho universal, no determinado por geografía, renta o contexto.