34 organizaciones europeas, entre ellas CECU y ASUFIN, alertan del impacto de los cambios propuestos y reclaman a las instituciones europeas mantener y reforzar la protección de las personas viajeras
Un total de 34 organizaciones sociales de toda Europa, entre ellas CECU y ASUFIN, se han sumado a una acción coordinada por BEUC mediante el envío de una carta conjunta a ministerios de los Estados miembros y a europarlamentarios de la Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor y de la Comisión de Transportes y Turismo del Parlamento Europeo. La iniciativa, impulsada por BEUC, tiene como objetivo trasladar la creciente preocupación ante las últimas propuestas de la Comisión Europea para la reforma del Reglamento 261 sobre derechos de los pasajeros aéreos.
Entre las propuestas de reforma, las más preocupantes son las relacionadas con las compensaciones a los pasajeros en caso de cancelaciones y retrasos, que podrían suponer un recorte sustancial de los derechos actualmente vigentes.
Menos protección y más costes para viajeros
Las organizaciones advierten de que, si prospera la propuesta actual, viajar en avión en la UE implicará menos protección y más costes para las personas consumidoras:
- La mayoría de los retrasos dejarán de compensarse: actualmente, un retraso de más de 3 horas da derecho a indemnización. Con la reforma, este umbral subiría a 4 o incluso 6 horas, lo que dejaría sin compensación a más del 60% de los pasajeros que hoy sí la reciben. El sistema actual ha demostrado ser eficaz: ha contribuido a reducir los grandes retrasos (más de tres horas) hasta en un 70% y los retrasos prolongados en vuelos de corta distancia hasta en un 66%, incentivando a las aerolíneas a mejorar su puntualidad.
- Cobrarás mucho menos ante un retraso: la reforma también plantea recortar las indemnizaciones (la compensación mínima bajaría de 250€ a 83€, un 67% menos), debilitando estos incentivos y trasladando más costes a las personas consumidoras.
- Podrán cancelarte el vuelo con solo 48 horas de aviso: frente a los 14 días actuales, si la reforma saliera adelante las aerolíneas podrían cancelar con muy poca antelación sin compensar, obligando al pasajero a reorganizar su viaje a precios más altos y con menos alternativas.
- Más situaciones en las que la aerolínea no paga: al ampliarse las “circunstancias extraordinarias”, las compañías podrían evitar compensaciones en más casos, incluso en situaciones que dependen de su propia organización.
- Seguirás pagando un extra por servicios básicos: el equipaje de mano, reservar asientos junto a personas dependientes o menores de edad o imprimir la tarjeta de embarque seguirán generando costes adicionales que encarecen el precio final del billete.
- Podrías perder todo tu billete por no usar un tramo: las cláusulas “no-show” seguirán obligando a comprar nuevos billetes si no se utiliza una parte del viaje, con costes medios de hasta 770€.
- Reclamar seguirá siendo complicado: hoy solo el 38% de los pasajeros con derecho a compensación la recibe, y la mayoría ni siquiera reclama. Si no se introducen mejoras en el procedimiento, esta situación no mejorará.
Lo que pedimos las organizaciones: 6 medidas clave
Frente a este escenario, CECU, ASUFIN y el resto de las organizaciones firmantes reclaman a las instituciones europeas que la reforma refuerce —y no debilite— los derechos de los pasajeros, incorporando al menos las siguientes medidas:
- Mantener los umbrales y cuantías actuales de compensación. No aumentar las horas mínimas de retraso ni reducir las indemnizaciones, para garantizar que sigan siendo eficaces y disuasorias.
- Alinear las “circunstancias extraordinarias” con la jurisprudencia europea. Evitar ampliar estas excepciones y excluir expresamente las huelgas del personal de las aerolíneas.
- Garantizar el cumplimiento efectivo de los derechos. Obligar a las aerolíneas a enviar formularios de compensación y reembolso pre-rellenados para facilitar las reclamaciones.
- Prohibir las tarifas abusivas y prácticas desleales. Incluir el equipaje de mano en el precio del billete, eliminar cargos injustificados y garantizar la transparencia de precios.
- Ampliar la protección a todos los vuelos hacia la UE. Asegurar que todos los pasajeros, independientemente de la aerolínea, tengan los mismos derechos al viajar hacia territorio europeo.
- Reforzar los derechos de los colectivos vulnerables. Mejorar la protección de personas con discapacidad, movilidad reducida y familias con menores, garantizando asistencia, compensación y condiciones adecuadas sin costes adicionales.
Presión europea para frenar el recorte
Con esta acción coordinada por BEUC, las organizaciones buscan influir en las negociaciones en curso y evitar un retroceso en derechos.
David Sánchez, director de CECU, afirma:
“Lo que se está planteando es un recorte directo de derechos ya consolidados. Se reduce lo que cobran los pasajeros, se amplían las excepciones para que las aerolíneas no paguen y se dificulta reclamar. Es un cambio de reglas que desequilibra claramente el sistema en contra de las personas consumidoras y que no podemos aceptar. Deberíamos estar trabajando para avanzar en la mejora de los derechos de los pasajeros, no para evitar su retroceso”.
Patricia Suárez, presidenta de ASUFIN, declara:
“Aceptar este retroceso normativo sentaría un precedente peligrosísimo en el derecho de los consumidores, consolidando un desequilibrio contractual entre aerolínea y personas consumidoras. En un momento de máxima madurez del mercado turístico, la agenda legislativa no debería centrarse en cómo blindar a las compañías aéreas frente a sus propios fallos operativos, sino en avanzar decididamente hacia la automatización de las indemnizaciones a los afectados, la transparencia en la fijación de tarifas adicionales (como el equipaje de mano) y el endurecimiento de las sanciones por prácticas comerciales abusivas”.




