Comunicación

Organizaciones de consumidores europeas denuncian por greenwashing a ENGIE, EniPlenitude, Shell y TotalEnergies

Organizaciones de consumidores europeas denuncian por greenwashing a ENGIE, EniPlenitude, Shell y TotalEnergies

En España, CECU ha replicado la denuncia a las empresas TotalEnergies, Naturgy, Pepe Energy, Yoigo, Audax Renovables y Jazztel ante la Dirección General de Consumo

 La organización de consumidores europea BEUC —junto con 12 organizaciones miembros de 11 países[i], entre las que se encuentra la Federación de Consumidores y Usuarios CECU, en España— ha presentado una denuncia ante la Comisión Europea y las autoridades europeas de protección del consumidor (Red Cooperación para la Protección a la Persona Consumidora) contra las empresas energéticas ENGIE, EniPlenitude, Shell y TotalEnergies por lavado verde (greenwashing en inglés). En España, CECU ha interpuesto la denuncia ante la Dirección General de Consumo, para alertar a las autoridades españolas sobre las prácticas de lavado verde que ha identificado en el país por parte de TotalEnergies, Naturgy, Pepe Energy, Yoigo, Audax Renovables y Jazztel.

En este último año las organizaciones de consumidores europeas han revisado el contenido de algunas páginas web de compañías energéticas para comprobar si se hace uso de algún tipo de marketing ecológico a través de afirmaciones que puedan inducir a confusión o engaños a las personas consumidoras. Los resultados están respaldados por un estudio de la Universidad KU Leuven, en el que se evalúa la legalidad de los ejemplos detectados, en función de los requisitos establecidos por la legislación de consumo de la Unión Europea[ii].

En los casos denunciados, esta publicidad engañosa incluye:

  1. Afirmaciones medioambientales genéricas y con apariencia de sostenibilidad, del tipo “soluciones sostenibles” o “líder mundial en la transición energética”, a menudo acompañadas de imágenes de árboles, aerogeneradores u otras referencias visuales “verdes”. Este tipo de eslóganes trasladan impresiones erróneas sobre el compromiso de las empresas con el medioambiente, cuando, en realidad, su actividad incluye el uso de combustibles fósiles y sus inversiones en energías renovables son testimoniales para su negocio. Es el caso, por ejemplo, de Naturgy en España.
  2. Afirmaciones basadas en compensación de carbono, mediante las que las empresas argumentan que las emisiones de gas se compensan invirtiendo en proyectos relacionados con el clima en otros lugares (por ejemplo, en plantaciones forestales), que son científicamente inválidas. Es el caso de Pepe Energy, Yoigo o Jazztel en España. Esta práctica está explícitamente prohibida por la normativa de empoderamiento de los consumidores.
  3. Afirmaciones sobre acciones de mitigación ambiental a futuro, con objetivos como emisiones netas cero y neutralidad climática, a pesar de seguir invirtiendo en la extracción y venta de combustibles fósiles. Este es el caso de TotalEnergies, ENGIE, Shell y EniPlenitude.
  4. Afirmaciones comparativas engañosas que anuncian el gas como «limpio”, “sostenible”, adecuado para la “transición” o con menores emisiones de CO2 que otros combustibles fósiles. Estas afirmaciones no revelan que el gas natural no solo emite CO2 al quemarse, sino también que su extracción, transporte, distribución y uso puede implicar fugas de metano, un gas de efecto invernadero muy potente, que puede tener un impacto climático similar o mayor que el carbón o el petróleo. Este es el caso de TotalEnergies, que anuncia el “gas natural” como «una fuente ecológica y ventajosa de energía”.

Según una encuesta realizada por BEUC (2023), el 79% de las personas declaró haber hecho un esfuerzo para reducir su huella medioambiental y prestar más atención a las afirmaciones ecológicas de las empresas. Por este motivo, también los proveedores de energía utilizan cada vez más el marketing ecológico para influir en las decisiones de los consumidores. Pero, lejos de favorecerla, el lavado verde ralentiza la transición energética, manteniendo a las personas consumidoras atrapadas en la volatibilidad de precios de los combustibles fósiles, en un momento, además, de crisis energética. También permite a las empresas cobrar a los consumidores un sobreprecio por productos “verdes», lo que perjudica injustamente a las empresas que hacen esfuerzos genuinos de sostenibilidad[iii].

Agustín Reyna, director general de BEUC: «Algunas de las principales empresas energéticas europeas están engañando a los consumidores sobre su verdadero impacto climático. Este greenwashing dificulta que los consumidores distingan qué proveedores de energía realmente se alejan de los combustibles fósiles y aquellos que no, o lo hacen demasiado lentamente. Los consumidores también están pagando una prima por ofertas de energía verde que son verdes solo de nombre. Esperamos que las autoridades intervengan para detener estas prácticas engañosas y comenzar una investigación a nivel sectorial”.

David Sánchez, director de CECU: «Las prácticas de lavado verde o greenwashing son una de las principales barreras que nos encontramos las personas consumidoras para poder contribuir desde nuestras decisiones de consumo a la transición energética. Necesitamos, de manera urgente, reducir nuestra dependencia de terceros países para evitar que el precio de un suministro básico como la energía dependa de conflictos geopolíticos, y estas prácticas pueden retrasar este proceso.»

Ante esta situación, las organizaciones de consumidores europeas hacen un llamamiento a las autoridades para:

  • Exigir a las compañías que dejen de usar afirmaciones engañosas de marketing ecológico.
  • Supervisar el uso de estas afirmaciones e imponer multas a las empresas si continúan utilizándolas. 
  • Solicitar a las empresas que compensen a los consumidores por cobrar precios más altos por contratos de energía “verde» o productos de combustibles fósiles basados en afirmaciones engañosas sobre el medio ambiente.  
  • Informar a los consumidores de que las inversiones de las empresas en proyectos de protección al clima no pueden presentarse como una compensación de las emisiones de la empresa ni de sus productos basados en combustibles fósiles. 

Más información


[i] CECU (España), CLCV y Que Choisir Ensemble (Francia), Consumentenbond (Países Bajos), Consumatori Italiani per l’Europa (Italia), DECO (Portugal), EKPIZO y KEPKA (Grecia), Federacja Konsumentów (Polonia), Forbrugerrådet Tænk (Dinamarca), Spoločnosť ochrany spotrebiteľov (Eslovaquia), Verein für Konsumenteninformation (Austria) y BEUC para Bélgica.

[ii] La Directiva 2005/29/CE de Prácticas Comerciales Desleales de la UE prohíbe afirmaciones falsas o engañosas o la omisión de información clave, mientras que la Directiva 2024/825 de Transición Verde para empoderar a los consumidores prohíbe las afirmaciones genéricas ecológicas, así como las reclamaciones compensatorias sobre productos.

[iii] Por ejemplo, en el caso de ENGIE puede variar entre 0,75 € y 15 € al mes, dependiendo de la cuota de gas verde incluida en la oferta, más una comisión de 3 € mensual. 100 litros de aceite Thermogreen Bio Premium de TotalEnergies son 17 € más caros que el aceite estándar. El Shell Eco Ultra Oil danés cuesta casi 7 € más por 1.000 litros.