La Federación de Consumidores y Usuarios CECU publica hoy el informe «Hilos Sueltos en la Moda Rápida: Transparencia, Circularidad y Ambición Regulatoria», en el que advierte del riesgo de que las iniciativas de circularidad de la moda rápida sean meramente cosméticas. Para poder ejercer el derecho a un consumo sostenible, CECU reclama un marco legislativo que obligue al sector a una mayor transparencia, garantizar la protección del medio ambiente y de los derechos laborales en las cadenas globales de valor y reducir el volumen de prendas que se ponen en el mercado.
El informe señala que, a pesar de la creciente preocupación de los consumidores por la sostenibilidad a la hora de adquirir prendas de ropa, esta conciencia se topa con la falta de información verificable respecto a las alegaciones de las marcas y la opacidad del sector. Este escenario de falta de transparencia, facilitado por complejas cadenas de suministro y un marketing invasivo, ha permitido históricamente que la industria de la moda rápida eluda una rendición de cuentas efectiva.
El estudio, que analizó información corporativa pública de tres gigantes de la moda rápida y ultrarrápida (H&M, Inditex y Shein), detecta una transparencia limitada y selectiva, especialmente en temas sociales. Las empresas analizadas no divulgan datos concretos sobre aspectos críticos, como la publicación íntegra del listado de proveedores de sus cadenas de suministro, cifras sobre el pago de salarios dignos en las fábricas o los resultados de las auditorías sociales.
En el ámbito de la circularidad, CECU subraya la ausencia de compromiso para frenar la frenética rotación de prendas. La exigua información sobre el peso de los servicios circulares ofrecidos por las empresas (como las plataformas de reventa y reparación) con respecto a la facturación total derivada de la venta masiva de producto nuevo, apunta a que el impacto económico que tienen estos servicios circulares es marginal. Las iniciativas corporativas de circularidad quedan además empañadas por la utilización generalizada – extremadamente intensiva en el caso de SHEIN – de técnicas de marketing agresivo como el uso de patrones oscuros. El recurso al lavado verde o la publicidad a través de influencers son otras herramientas que persiguen impulsar el hiperconsumo, socavando así cualquier promesa y atisbo genuino de circularidad.
Ante este panorama y la urgente necesidad de transformación de la industria de la moda rápida (considerado uno de los sectores más contaminantes del mundo), CECU considera crucial preservar y aplicar las iniciativas normativas en materia de sostenibilidad desarrolladas en el marco del Pacto Verde Europeo. Sin rebajar ni un ápice su ambición. Así mismo, recomienda que las normativas nacionales en fase de tramitación (el anteproyecto de ley de Consumo Sostenible y el proyecto de Real Decreto sobre la Gestión de los Residuos Textiles y de Calzado) incorporen exigencias de información verificada desde la óptica social e integren actuaciones desde el prisma de la prevención con el fin de reducir la excesiva producción y consumo de “moda rápida”.
Eva Kreisler, responsable del área de sostenibilidad de CECU, afirma: ‘en ausencia de medidas decididas que cuestionen la raíz del modelo lineal de “producir-consumir-usar y tirar”, el sector de la moda rápida y ultrarrápida no avanzará verdaderamente hacia una economía circular y seguirá apoyándose en el dumping social y ambiental’.





