Imaginemos que dentro de unos años pagamos una compra por internet con euro digital y el producto nunca llega. O que somos víctimas de una estafa. ¿Podremos recuperar nuestro dinero? ¿Tendremos las mismas garantías que cuando pagamos con una tarjeta? La respuesta dependerá de las reglas que se están negociando actualmente en Europa.
Pero, ¿qué es el euro digital?
El euro digital será una nueva forma de utilizar el dinero en euros: dinero digital emitido por el Banco Central Europeo, que convivirá con los billetes y las monedas y permitirá realizar compras por internet, así como pagar en comercios y entre particulares también offline (sin conexión a internet).
Su puesta en marcha todavía no está decidida en todos sus detalles. Entre las cuestiones que se están negociando está una especialmente importante para las personas consumidoras: qué protección tendremos cuando algo salga mal.
No todos los medios de pago ofrecen actualmente las mismas garantías. Según los datos de la Autoridad Bancaria Europea y el Banco Central Europeo, las personas consumidoras asumen el 85% de las pérdidas por fraude en las transferencias, frente al 38% en los pagos con tarjeta.
Las propuestas actuales para el euro digital podrían aplicar unas reglas de responsabilidad similares a las de las transferencias. Esto significa que, en determinados casos, las personas consumidoras podrían tener menos posibilidades de recuperar su dinero que cuando utilizan una tarjeta.
Y el problema no se limita al fraude. ¿Qué ocurre si pagamos un producto que nunca llega o un servicio que no se presta? Las propuestas actuales tampoco garantizarían necesariamente un mecanismo de reembolso para este tipo de disputas comerciales con terceros.
¿Qué espera la ciudadanía del euro digital?
La encuesta realizada por BEUC en 2025 mostraba que la seguridad y la fiabilidad son la principal prioridad de las personas consumidoras ante un nuevo medio de pago digital. Y más del 80% manifestó su preocupación por no poder recuperar el dinero si un producto o servicio no se entrega o si son víctimas de un fraude.
Además, el 90% de la población europea encuestada no sabía exactamente en qué consistiría el euro digital. Pero no basta con explicar cómo funcionará, también es necesario garantizar que las personas sepan qué derechos tendrán cuando lo utilicen.
Un nuevo medio de pago no debería significar menos derechos
Desde CECU y ASUFIN hemos trasladado estas preocupaciones al Gobierno en el marco de las negociaciones europeas. Reclamamos que el euro digital incorpore un mecanismo de reembolso con un nivel de protección similar al de los sistemas internacionales de tarjetas de pago, tanto frente al fraude como ante determinadas disputas comerciales.





