Comunicación

Pagar el alquiler no debería impedirnos comer bien

En el Día Mundial de la Alimentación recordamos algo tan básico como que todas las personas deberíamos tener derecho a una alimentación saludable. 

Pero ese derecho está cada vez más lejos para muchas familias. Según datos del propio Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en el último año el precio de los alimentos ha aumentado un 3,9%. Y los últimos datos del INE nos dicen que el incremento de precios del último mes ha afectado especialmente a legumbres y hortalizas frescas, con un 8,7% de aumento. 

Con el precio de la vivienda por las nubes y una cesta de la compra cada vez más cara, llegar a fin de mes se convierte en un ejercicio de supervivencia para la mayoría de los hogares. Especialmente, aquellos que tienen menor capacidad económica o que tienen menos tiempo para poder dedicar a la compra y preparación de los alimentos. Y cuando el dinero y el tiempo no alcanza, la alimentación es una de las primeras cosas que sacrificamos: nos obligan a elegir opciones más baratas y más rápidas de preparar, dejamos de lado alimentos frescos o reducimos la calidad y la variedad de nuestra dieta. 

Los datos demuestran que quienes son capaces de alimentarse siguiendo las recomendaciones de salud pública registran un 24% menos de mortalidad. Sin embargo, también los datos muestran que 8 de cada 10 personas en España no son capaces de seguir estas recomendaciones.  

Cambiamos nuestra forma de comer, perjudicamos nuestra salud y renunciamos a algo tan esencial como alimentarnos bien para poder hacer frente a otros gastos básicos: transporte, sanidad, telefonía, educación, cultura… 

Comer bien no puede ser un lujo. Desde CECU exigimos medidas para garantizar el acceso a una alimentación digna:

  • Topar el precio de una cesta básica de alimentos saludables, especialmente frutas, verduras, legumbres y pescado de proximidad.
  • Reforzar el control de los márgenes de la industria y la distribución.
  • Apoyar a los hogares que más dificultades tienen para acceder a estos productos.
  • Y, por supuesto, regular el precio de la vivienda. 

Porque no deberíamos tener que elegir entre pagar el alquiler y comer bien.