Nadie debería pagar más, ser excluido injustamente, manipulado o explotado por la forma en que se recopilan, analizan o utilizan sus datos.
Sin embargo, los sistemas de IA pueden generar ahora predicciones sobre las personas utilizando datos que nunca compartieron conscientemente. Al mismo tiempo, se sigue esperando que los consumidores se protejan leyendo largos avisos de privacidad y gestionando infinidad de configuraciones.
Este modelo ya no es adecuado.
En Europa -y en España- el derecho a la protección de datos personales es un derecho fundamental, aunque el modelo actual sitúa en gran parte la responsabilidad en las decisiones y capacidades individuales. A mismo tiempo, el Reglamento Europeo de IA busca regular la IA como tecnología en función de los riesgos, pero no constituye por sí mismo un marco integral de protección de los derechos fundamentales. Ambos enfoques presentan serias limitaciones, especialmente en un contexto donde el lobby de la industria tecnológica y las iniciativas de desregulación están debilitando algunas garantías existentes.
En efecto, el AI Ómnibus ha retrasado obligaciones clave del Reglamento de IA respecto de los sistemas de alto riesgo, mientras que el Digital Ómnibus plantea cambios que podrían debilitar protecciones importantes del RGPD. En España, la Ley de Buen Uso y Gobernanza de la IA se encuentra en tramitación en este contexto más amplio de desregulación, que se plantea como simplificación.
Todo ello pone de manifiesto la necesidad de repensar cómo protegemos los datos y la privacidad de las personas consumidoras. La privacidad no debería entenderse únicamente como una responsabilidad individual, si no que debería empezar a entenderse como un bien colectivo que requiere que la protección esté incorporada desde el diseño y por defecto.
Por eso, nos enorgullece apoyar a Consumers International en su iniciativa Reimagining Privacy in the AI Era: Personal Data Privacy as a Public Good y sumarnos a organizaciones de todo el mundo que reclaman protecciones colectivas más sólidas, mecanismos de rendición de cuentas y garantías.
Porque la privacidad no debería ser una carga individual. Debería ser una protección compartida.





