Energía Solar Térmica

Proyecto

RES & RUE Dissemination

ÍNDICE

1. La radiación solar

2. Técnicas de conversión térmica de la energía solar

3. Tipología de colectores solares térmicos

        3.1 Colectores planos sin cubierta

        3.2 Colectores planos con cubierta

        3.3 Colectores de vacío

4. Principales características de un colector solar térmico

        4.1 Eficiencia

        4.2 Selectividad

5. Sistemas solares de circulación natural

        5.1 Características generales

        5.2 Sección de un modernos sistema de circulación natural

        5.3 Ventajas de la circulación natural

        5.4 Aplicaciones

        5.4 Criterios de diseño

6. Sistemas solares de circulación forzada

        6.1 Descripción

        6.2 Aplicaciones

        6.3 Criterios de diseño

7. Sistemas de circulación forzada con drenaje automático

        7.1 Descripción

8. Sistemas de calefacción con la tecnología solar térmica

9. Conservación de la temperatura de piscinas con la tecnología solar térmica

10. Ahorros energéticos y consideraciones medioambientales

11. Aspectos económicos relativos a la energía solar

 

CECU agradece a todos los que han contribuido a la realización de esta publicación en el contexto del proyecto europeo RES & RUE Dissemination – Programa ALTENER. Se agradece a las entidades públicas, las asociaciones, y las empresas constructoras y/o distribuidoras de componentes por su disponibilidad y participación activa.

Informe realizado por:

Ing. Marco Prosperi

Ing. Claudio Minelli

ACCOMANDITA

Adaptado a la situación española por CECU

 

1. La radiación solar

 ARRIBA

Desde el sol hacia la tierra viaja un haz de luz, la radiación solar. Este haz de luz es energía electromagnética que surge de los procesos de fusión del hidrógeno contenido en el sol.

La cantidad de esta energía fuera de la atmósfera la define la constante solar. En particular, se define como  constante solar  la cantidad de energía que es captada en el espacio fuera de la atmósfera por una superficie de un metro cuadrado en un segundo, a la distancia media de la Tierra al Sol. (C = 1.353 W/m2)

La energía asociada al enorme flujo de radiación emitido por el sol y capturado por la tierra es el origen de la vida y lo que permite que se ésta se perpetúe.

Casi todas las formas de energía, de hecho, tienen su origen directa o indirectamente en el sol.

La siguiente figura muestra cómo es utilizada la energía solar por nuestro planeta.

Figura 1. Diagrama cualitativo del flujo de energía que llega a la Tierra

(en teravatios/año)

La intensidad de la radiación solar se mide a través de dos parámetros físicos:

Insolación: Energía media diaria (kWh/mdía)

Radiación térmica: Potencia instantánea sobre superficie horizontal (kW/m2)

 

2. Principales técnicas de conversión de la energía solar térmica

 ARRIBA

La tecnología solar térmica permite el aprovechamiento de la radiación solar para la producción de energía a través del calentamiento de un fluido sin residuos contaminantes. 

Existen varias tecnologías para el aprovechamiento de la energía solar, pero las principales son:

-          La Circulación Natural

-          La Circulación Forzada

La diferencia fundamental entre ambas es que en la primera (circulación natural) no hay elementos en el sistema de tipo electromecánico: el motor de la circulación natural es directamente la energía solar, mientras que en la segunda (circulación forzada), el fluido circula gracias a una bomba de circulación.

 

 

3.  Tipología de colectores solares térmicos

 ARRIBA

Un colector solar consta de una placa captadora que, gracias a su geometría y a las características de su superficie, absorbe energía solar y la convierte en calor (conversión fototérmica). Esta energía es enviada a un fluido portador del calor que circula dentro del colector mismo o tubo térmico.

La característica principal que identifica la calidad de un colector solar es su eficiencia, entendida como capacidad de conversión de la energía solar incidente en energía térmica.

Fundamentalmente existen tres tipos de colectores solares: planos, de vacío y de concentración.
Los primeros se dividen en otras dos categorías: planos con cubierta y planos sin cubierta.

 

3.1 Colectores solares planos

 ARRIBA

Los colectores solares planos son el tipo más común actualmente. Los colectores planos con cubierta están compuestos esencialmente por una cubierta de vidrio, una placa captadora aislada térmicamente en la parte inferior y están lateralmente contenidos en una caja de metal o plástico.

Los colectores planos sin cubierta normalmente son de material plástico y están directamente expuestos a la radiación solar. La utilización de estos últimos se limita al calentamiento del agua de las piscinas.

 

3.2 Colectores solares de vacío

ARRIBA

Están proyectados para reducir las dispersiones de calor hacia el exterior. El calor captado por cada elemento (tubo de vacío) es transferido a la placa, generalmente de cobre, que está dentro del tubo. De esta manera, el líquido portador del calor se calienta y, gracias al vacío, se reduce al mínimo la dispersión de calor hacia el exterior.

En su interior la presión del aire es muy reducida, de forma que impide la cesión de calor por conducción. En la fase de montaje, el aire entre el absorbedor y el vidrio de la cubierta es aspirado y hay que asegurar una hermeticidad perfecta y perdurable en el tiempo.

 

3.3 Colectores solares de concentración

 ARRIBA

Los colectores solares de concentración son colectores cóncavos proyectados para optimizar la concentración de la energía solar en un punto bien determinado. Son eficaces sólo con luz solar directa, ya que tienen que seguir el movimiento del sol.

Este modelo de colector, que puede alcanzar altas temperaturas, es una elección lógica para generadores solares o para hornos de altísimas temperaturas (más de 4.000°C). El coste y la realización del equipo de seguimiento del sol y su construcción determina que sea poco práctico.

 

4. Principales características de un colector solar térmico

 ARRIBA

4.1 Eficiencia

La eficiencia de un colector solar se define como la relación entre la energía absorbida (densidad de energía) por el fluido portador del calor y la energía  incidente (densidad de energía solar) sobre su superficie. A continuación se muestran dos gráficos típicos de eficiencia [1] :

                     Gráfico 1. Curva característica de eficiencia (referida al área de absorción)

                             Gráfico 2. Curva característica de eficiencia (referida al área total)

           

El significado de los valores del eje horizontal es el siguiente:

Abscisas = DT / G     DT: Diferencia entre temperatura ambiente y temperatura del colector

                                   G : Radiación solar térmica

En la práctica, los valores del eje horizontal se pueden interpretar, de una forma aproximada, de la siguiente manera:

Eje horizontal = 0,02  Þ  20 °C de diferencia de temperatura entre el colector y el ambiente

Eje horizontal = 0,04  Þ  40 °C de diferencia de temperatura entre el colector y el ambiente

Eje horizontal = 0,06  Þ  60 °C de diferencia de temperatura entre el colector y el ambiente

En el análisis de un gráfico de eficiencia, hay que dar especial importancia al área del colector:

  1. sólo el área de la placa captadora -gráfico 1
  2. área total del colector  -gráfico 2

Esta distinción es especialmente importante en la comparación de las eficiencias de los colectores solares planos y las de los colectores solares de vacío.

 

4.2 Selectividad

ARRIBA 

Los colectores solares de placa selectiva han sido tratados electro-químicamente, con la finalidad de que tengan una superficie con alto coeficiente de absorción y bajo coeficiente de reflexión hasta una temperatura de 250°C.

El tratamiento electro-químico consiste generalmente en una capa de cromo negro sobre níquel, ambos sobre la placa captadora (generalmente de cobre-cobre, de cobre-aluminio o de acero). Este tratamiento permite aumentar notablemente las prestaciones del colector solar.

 

5. Sistemas solares de Circulación Natural

 ARRIBA

5.1 Características generales

Los sistemas de circulación natural son muy sencillos, requieren poca manutención y se pueden construir utilizando cualquier modelo de panel solar.

Todos los sistemas de circulación natural se basan en el principio por el que el fluido del circuito primario, calentado por el sol, disminuye su densidad, se vuelve más ligero y asciende, provocando un movimiento natural del fluido mismo.


En los sistemas de circulación natural el depósito de acumulación del agua tiene que estar  siempre colocado más arriba del panel y a poca distancia del mismo, aunque también existen sistemas de circulación natural con el depósito colocado detrás del panel. Asimismo, las tuberías de enlace entre el panel y el depósito tienen que mantener la misma inclinación.

Entre las instalaciones de circulación natural se puede hacer otra distinción más entre sistemas de intercambio directo y sistemas de intercambio indirecto:

El principio de funcionamiento en ambos casos se puede resumir como se expone a continuación: cuando el agua o el fluido portador de calor se calienta en el colector solar, disminuye su densidad. Por ello, se vuelve más ligero y tiende a subir, mientras que el agua fría baja para ocupar el lugar dejado libre por el agua caliente. De esta forma, no son posibles circulaciones invertidas ya que el calor se queda cada vez más arribao directo .

A la luz de este principio físico (ya ampliamente utilizado en los termosifones de circulación natural), es fácil entender el funcionamiento de un sistema solar de circulación natural.

Los elementos que forman un sistema solar de circulación natural son:

·         colector/es solar/es;

·         depósito de acumulación / intercambiador

El colector plano está conectado en un circuito cerrado con un depósito térmicamente aislado destinado a la acumulación del agua caliente.

En los sistemas de intercambio directo, el agua intercambiada es la misma que es calentada en los colectores y que luego sube a través del termosifón en el acumulador, donde se reservará para su utilización (fig. 3).

En los sistemas de intercambio indirecto, un fluido (compuesto por glicol y agua desmineralizada) se calienta en los paneles solares y siempre “por termosifón” circula en un intercambiador colocado dentro del depósito en el que se acumula el agua caliente (fig.  4).

   
 

 

   

5.2 Sección de un moderno sistema de circulación natural

 ARRIBA

La energía generada por la radiación solar se optimiza aprovechando las grandes prestaciones de los colectores con superficie selectiva.

Figura 5. Esquema de un colector con superficie selectiva

 

 

5.3 Ventajas de la circulación natural

 ARRIBA

Los sistemas de circulación natural tienen las siguientes ventajas:

1.     Velocidad de intercambio térmico proporcional a la diferencia de temperatura entre el depósito de acumulación y los paneles.

2.      Ninguna circulación invertida durante la noche.

3.      Autorregulación de la circulación.

4.      Ausencia de bombas de circulación, centralitas y sondas.

5.      Montaje rápido y económico.

6.      Mantenimiento reducido al mínimo.

7.      Garantía del sistema en su totalidad.

 

5.4 Aplicaciones

 ARRIBA

La aplicación típica de la circulación natural es la producción de agua caliente para  uso sanitario.

Para este uso, el sistema de circulación natural es más competitivo que otros tipos de sistemas, pues resulta ser más fiable (ya que en el sistema no hay elementos electromecánicos) y menos costoso.

Por producción de agua para uso sanitario se entiende la cobertura de las necesidades de agua caliente sanitaria para usos:

 

5.5 Criterios de diseño

 ARRIBA

Para el diseño de un sistema solar hace falta conocer  primero algunas informaciones básicas que permitan determinar el sistema solar más adecuado para la aplicación. Estas informaciones básicas, comunes para el correcto diseño de cualquier sistema solar, se refieren a los datos relativos a:

-          las necesidades del usuario y las condiciones de montaje

-          la orientación e inclinación de las superficies disponibles para la instalación

-          las condiciones climáticas del lugar

-          la globalidad del proyecto

El conocimiento de estos datos con la eventual ayuda de adecuados programas de simulación permite diseñar de forma correcta un sistema solar.

En lo que respecta al diseño efectivo del sistema solar de circulación natural, esta operación se simplifica con la utilización de tablas o programas de cálculo extremadamente sencillos.

A continuación se anotan a título de ejemplo 2 tablas indicativas para el cálculo del modelo de sistema solar térmico de circulación natural [2] :

   Tabla 1

VIVIENDAS CIVILES

USO ANUAL ORIENTACION SUR

Personas

Italia Norte

Italia Centro

Italia Sur

Capacidad
boiler

Cantidad
paneles

Capacidad
boiler

Cantidad
paneles

Capacidad
boiler

Cantidad
paneles

1

150

1

150

1

150

1

2

150

1

150

1

150

1

3

220

2

150

1

150

1

4

300

2

300

2

300

2

5

300

2

300

2

300

2

6

300

2

300

2

300

2

7

300

3

300

2

300

2

                                                                                                                                                              

Tabla 2

GRANDES SISTEMAS TABLA DE ELECCION INDICATIVA

USO ANUAL E INTEGRACION ORIENTACION SUR

Destino

Utilización

Capacidad boiler litros

Cantidad paneles n°

Hoteles

cada 7 habitaciones

300

3

Clínicas

cada 20 enfermos

300

3

Campings

cada 35 personas

300

3

Comunidades

cada 20 personas

300

3

Restaurantes

cada 150 cubiertos

300

3

 

6. Sistemas solares de circulación forzada

 ARRIBA

6.1 Características generales

El principio de funcionamiento de un sistema de circulación forzada se distingue del de circulación natural porque el fluido, contenido en el colector solar, fluye en el circuito cerrado por efecto del empuje de una bomba comandada por una centralita o termostato que se activa, a su vez, por sondas colocadas en el colector y en el depósito (fig. 6).

Los elementos que forman un sistema de este tipo son:

-          colector/es solar/es;

-          depósito de acumulación/intercambiadores;

-          termostato diferencial o centralita;

-          sondas de temperatura;

-          bomba de circulación;

-          vaso de expansión;

-          intercambiador de calor;

-          válvulas

 

Figura 6. Sistema de circulación forzada

 

Es evidente que en un sistema de circulación forzada, el proyecto no se limita al cálculo de la superficie de los colectores solares, sino que es necesario dimensionar también los demás componentes del sistema.

 

6.2 Aplicaciones

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Las aplicaciones más comunes de los sistemas de circulación forzada son, además de la producción de agua caliente para uso sanitario en los casos en los que la circulación natural no se puede utilizar, la calefacción y la conservación de la temperatura del agua de la piscina. En los apartados siguientes estas aplicaciones se tratan con mayor detalle.  

 

6.3 Criterios de diseño

 ARRIBA

El proyecto de un sistema de circulación forzada requiere la subdivisión del análisis del problema de diseño en diferentes fases. De la misma manera que para los sistemas de circulación natural, es necesario analizar todas las informaciones de base que permitan un diseño preciso del sistema, es decir:

– las necesidades del usuario y las condiciones de montaje

– la orientación y la inclinación de las superficies disponibles para la instalación

– las condiciones climáticas del lugar

– la totalidad del proyecto

El conocimiento de estos datos, en ocasiones con la ayuda de programas de simulación adecuados, permite determinar el correcto diseño de un sistema solar.

Asimismo, es necesario elegir el modelo de colector solar más adecuado (plano, plano selectivo, de vacío) y, según las características del modelo de colector elegido, determinar la superficie de los paneles solares (y, por tanto, el número) necesaria para satisfacer los datos iniciales del proyecto.

En la siguiente tabla se relacionan el número de colectores necesarios para la producción de agua caliente sanitaria en función del número de personas que utilizan el sistema.

Tabla 3. Colectores para la producción de agua caliente, en relación con el número de personas

PRODUCCION DE AGUA CALIENTE SANITARIA

Uso anual orientación Sur

Personas

M2 Paneles de vacío

M2 Paneles Planos

m2 Paneles Planos selectivos

Acumulación

Aconsejada (litros)

4

3

4

3

300

5

5

6

5

400

6

6

8

6

500

7

6

8

6

600

 

Tras la fase preliminar de determinación de los colectores, es necesario estudiar y elegir los demás componentes del sistema, tales como:

-          la bomba de circulación en función de la cuota a la que se colocarán los colectores solares y del numero máximo de colectores conectados en serie.

-          el  modelo y la capacidad del depósito de acumulación

-          el modelo y la superficie del intercambiador de calor

-          la centralita electrónica de control

-          la capacidad del vaso de expansión

 

7. Sistemas de circulación forzada de vacío

 ARRIBA

Los sistemas de circulación forzada de vacío son muy parecidos a los sistemas de circulación forzada tradicional y tienen prácticamente todos los componentes típicos de estos sistemas. Los sistemas de circulación forzada de vacío permiten solucionar algunos problemas típicos de los sistemas forzados tradicionales.

Uno de los principales problemas de la circulación forzada, si se soluciona en la fase de diseño, es  la posibilidad de sobrecalentamiento del fluido portador del calor. De hecho, en el caso de que el calor producido por el sistema solar no fuera utilizado en un período de tiempo bastante largo, esto tendría como resultado un sobrecalentamiento del fluido anticongelante. En caso de estancamiento del fluido, éste puede alcanzar temperaturas muy altas.

En caso de alcanzar temperaturas entre los 160/170° C se produciría una transformación química del fluido anticongelante, un elemento típicamente básico, que adopta características ácidas. La principal consecuencia de este proceso es que el fluido deja definitivamente de tener una función anticongelante, arriesgando el correcto funcionamiento del sistema en el período invernal.

En los sistemas forzados de vacío esto no sucede, ya que pueden hacer fluir, con el sistema apagado, el fluido portador del calor de los colectores hasta el interior de un depósito de drenaje.

Generalmente, estos sistemas se venden en KIT, de forma que tienen ventajas parecidas a los de la circulación natural (proyecto simplificado, garantía única sobre todos los componentes, etc.).

Un esquema indicativo que muestra el principio de funcionamiento de un sistema de vacío es el que se muestra en la siguiente figura:

Figura 7. Funcionamiento de un sistema de circulación forzada de vacío

 

El principio de drenaje del fluido se basa en el hecho de que, cuando el sistema no está transfiriendo energía, las bombas de circulación se paran, de forma que permiten al fluido en el circuito volver al depósito de drenaje que se encuentra en el sistema. Todo esto protege el fluido de temperaturas críticas en la fila de colectores cuando el sistema no está operativo.

El sistema de vacío ha sido diseñado para transferir automáticamente la energía solar térmica recogida por los colectores a un sistema separado de acumulación del agua potable, utilizando dos circuitos independientes de trasvase.

El circuito primario o de los colectores consiste en una fila de colectores solares sobre el tejado o un soporte, conectados al sistema de transferencia de la energía montado en tierra, o a un nivel más bajo respecto de los colectores solares.

El fluido del circuito primario de transferencia para captar energía, que consta de una mezcla de agua potable y glicol, es bombeado del depósito de drenaje del sistema, a través de los colectores solares, hacia el intercambiador donde la energía recogida es transferida al circuito secundario de agua potable.

El circuito secundario está conectado directamente al depósito existente de agua potable utilizando tubos de cobre aislados. Gracias a la bomba de circulación secundaria del sistema, el agua potable es bombeada del depósito existente hacia el intercambiador, donde toma la energía del circuito primario, antes de volver hacia el depósito.

 

8. Sistema de calefacción con tecnología solar térmica

 ARRIBA

Los sistemas de calefacción que utilizan la energía solar presentan un gran potencial de desarrollo de esta energía, aunque las posibilidades prácticas de utilización de esta tecnología están limitadas a la integración de la calefacción con sistemas de baja temperatura (sistemas de suelo, de pared, …).

De hecho, en el caso de calefacción con sistemas de termosifón, el porcentaje de integración de la energía solar es muy bajo y tiene tiempos de  amortización bastante largos (alrededor de 12-15 años), utilizando en todo caso colectores solares de grandes prestaciones.

Los sistemas de calefacción a baja temperatura llamados por suelo, son los que presentan una mayor compatibilidad con  los sistemas solares; de hecho, requieren:

-          Bajas temperaturas de actividad: con agua caliente a 30°C se puede obtener el       calentamiento del ambiente a 20°C.

-          Menor dispersión térmica: respecto a la temperatura de actividad de radiadores (80-85°C); a menor temperatura requerida (30°C), menor dispersión térmica.

Generalmente, los sistemas de calefacción por el suelo utilizan temperaturas no superiores a los 40°C. Estas temperaturas coinciden con las alcanzables por los sistemas térmicos solares en el período invernal.

Los sistemas solares para la integración de la calefacción normalmente están diseñados para cubrir hasta el 40% anual de las necesidades de calefacción del ambiente de una casa. Sistemas que produzcan energías superiores no resultan convenientes, ya que una parte de la potencia extra sería utilizada sólo en los días más fríos, y se quedaría inactiva el resto de los días.

El calor que no proporciona el sistema solar se puede producir con un sistema auxiliar tradicional, por ejemplo, una caldera convencional.

 

9. Calentamiento del agua de las piscinas

 ARRIBA

Una piscina al aire libre no calentada tiene un ciclo anual de temperatura que varía según el clima y la ubicación geográfica. Esto limita, en la mayoría de los casos, la utilización de las piscinas al aire libre a los meses de verano. Sin embargo, la posibilidad de utilizar una piscina al aire libre, que normalmente cubre un período de tiempo de aproximadamente tres meses, puede ser prolongada hasta cinco o seis meses, en los climas más templados, calentando el agua mediante la tecnología solar.

En particular, la intervención de la energía solar en este tipo de aplicación consiste en  conservar la temperatura del agua de la piscina, reintegrando con la fuente solar la energía dispersa por el espejo de agua. Una piscina requiere un calentamiento de baja temperatura y generalmente es necesario conservar la temperatura del agua por encima de los 24°C y preferiblemente alrededor de los 27 °C.

Si se dispone de una insolación adecuada, el agua filtrada de la piscina se hace circular en un intercambiador de calor donde se pone en contacto térmico con el fluido portador del calor del sistema solar.

En estas aplicaciones normalmente se utilizan sistemas de circulación forzada (mejor de vacío) con colectores de superficie selectiva, de forma que se reduce la superficie de paneles solares necesaria.

El diseño analítico de un conjunto de colectores para la conservación de la temperatura del agua de una piscina al aire libre es complejo a causa de la inestabilidad de las condiciones climáticas, que influyen de forma notable sobre las dispersiones térmicas de la piscina. El viento, por ejemplo, puede provocar enormes pérdidas, tanto por convección como por evaporación del agua de la superficie de la piscina. Asimismo las pérdidas por radiación nocturna son bastante variables.

 

 10. Ahorro energético y consideraciones medioambientales

 ARRIBA

El rendimiento de un sistema solar térmico depende de varios factores: condiciones climáticas locales, área y tipo de colector solar, carga térmica, etc. Por ejemplo, la disponibilidad de radiación solar en Europa varía de 830 a 1.160 kWh/mq. Para una determinada carga de agua caliente, la contribución esperada de un sistema solar aumenta según la cantidad de energía solar disponible.

También la temperatura del ambiente influye de forma notable sobre el rendimiento del sistema. Por consiguiente, las prestaciones de un sistema pueden variar mucho en función de la zona de instalación.

Para realizar un cálculo del ahorro que se puede obtener con la instalación de un sistema solar, es necesario calcular la cantidad de combustible requerida para obtener la misma producción térmica obtenida con la energía solar. Es evidente, por tanto, que un cálculo de amortización de un sistema tiene que tener en cuenta también las características de la zona de instalación, además de las prestaciones típicas del sistema solar. Esto pone en evidencia el hecho de que cálculos de este tipo son bastante complejos y tienen que tener en cuenta todas las variables que influyen sobre la producción solar.

Como referencia, para dar una idea de los ahorros que se pueden obtener de un sistema solar térmico, se proporcionan los siguientes datos:

1) Europa septentrional:

Producción solar:

400 kWh/mq

Ahorro:

40 litros de combustible

45 m3 de gas natural

500 kWh de electricidad

105 kgs de disminución de emisiones de CO2

 

2) Europa central:

 

Producción solar:

580 kWh/mq

Ahorro:

60 litros de combustible

65 mc de gas natural

725 kWh de electricidad

156 kgs de disminución de emisiones de CO2

3) Europa meridional:

Producción solar:

750 kWh/mq

  Ahorro: 75 litros de combustible
84 m3 de gas natural
940 kWh de electricidad

200 kgs de disminución de emisiones de CO2

Es necesario, además, considerar el impacto ambiental de los materiales utilizados en la producción de los sistemas solares térmicos. Los materiales más adecuados y menos contaminantes para la construcción del panel solar son el acero, el aluminio y el cobre.

 

11.  Aspectos económicos relativos a la energía solar

 ARRIBA

Una buena razón para utilizar sistemas solares térmicos es la disminución de los costes energéticos. Por tanto, es oportuno realizar un análisis económico detallado, de forma que se pueda evaluar si un determinado sistema solar es económicamente ventajoso para un determinado proyecto.

Las aplicaciones térmicas de la energía solar requieren una inversión inicial más elevada que la de un sistema térmico tradicional. No obstante, una vez que el sistema solar está instalado, los gastos de funcionamiento son mínimos y consisten únicamente en los escasos costes para el funcionamiento y el control del sistema, eventuales reparaciones y manutención periódica. En el caso de los sistemas que utilizan combustibles fósiles, en cambio, es necesario un suministro de los mismos y, por tanto, una compra, en función de la necesidad térmica.

Por ello, los beneficios obtenidos de un sistema solar consisten en el ahorro de los gastos del combustible necesario para el funcionamiento y la prolongación de la vida de la caldera tradicional,  al no ser utilizada durante el período solar


[1] Gráficos obtenidos de las curvas de eficiencia declaradas en los test realizados en el laboratorio suizo SPF de Rapperswil (http://www.solarnergy.ch)

[2] Los datos están referidos a Italia

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