Vivimos en las últimas semanas con mayor intensidad los problemas que supone la escasez de agua. Nuestro país, con unas condiciones naturales y climáticas que, en ocasiones, nos llevan a puntos extremos, se encuentra este verano en una situación de falta de agua que está provocando la previsión de cortes de suministro y problemas para el riego en algunas zonas. Por si esto fuera poco, esta necesidad de agua provoca también enemistades entre las regiones que tienen agua, pero consideran que sólo la suficiente, y las que la necesitan y que reclaman a aquellas determinando que, en realidad, les sobra.

Por estas razones, por la necesidad de evitar que se produzcan cortes de suministro y porque el agua es un bien escaso, todos tenemos como ciudadanos el deber de ahorrarla lo más posible dentro de nuestras posibilidades. Así, la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), establece una serie de puntos clave para conseguir disminuir el consumo de agua en el ámbito doméstico.

•  El primer consejo, obviamente, debe ser gastar únicamente el agua que se necesite, procurando cerrar el grifo cuando no vayamos a usarla. Por ejemplo, no dejar correr el agua al lavarse los dientes o las manos o al afeitarse o lavarse la cabeza en la ducha.

•  En casa se pueden colocar grifos con limitadores de presión y difusores o incluso reductores de caudal.

•  Siempre que sea posible, es conveniente utilizar el agua fría para lavar la ropa, fregar el suelo… Si se tienen grifos independientes para el agua fría y caliente, conviene cambiarlos por un monomando, ya que permiten mantener la temperatura que habíamos elegido aunque se cierre y se evitan goteos. Los grifos que gotean deben ser reparados, ya que sólo una gota por segundo de pérdida suponen 30 litros al día.

•  Hay que revisar la cisterna del inodoro de vez en cuando para comprobar si pierde agua y es preferible comprar cisternas con sistema de media descarga para cuando necesitemos poca agua. En caso de que nuestro inodoro no disponga de esta opción, se pueden introducir una o dos botellas en el depósito para reducir su capacidad.

•  Un punto clave del ahorro es la ducha. Darse un baño gasta cuatro veces más agua y energía. Además también se debe poner el agua a una temperatura adecuada, no demasiado caliente, a lo cual nos pueden ayudar grifos con termostato regulándolos a unos 38 grados.

•  Usar la lavadora o el lavavajillas a plena carga ayuda a racionalizar y utilizar de forma eficiente el agua que se utiliza en el proceso de lavado. Si es necesario, se pueden comprar lavadoras y lavavajillas que funcionen a media carga, ahorrando así en la cantidad de agua que utilizan.

Por otra parte, durante la época de verano se multiplica la afluencia de los ciudadanos a casas de campo, chalets y apartamentos que, además de esos gastos habituales, pueden contemplar otros debido al cuidado de piscinas y jardines. En estas circunstancias también se puede y se debe ahorrar siguiendo estos consejos:

•  A la hora de crear la configuración de su jardín, el mero hecho de planificarlo adecuadamente, puede ayudar a ahorrar agua de forma natural. Un jardín bien diseñado, consume una cuarta parte de agua que uno convencional. Es mejor elegir plantas propias del lugar y que consuman poca agua, ya que se adecúan mejor al terreno y a la climatología.

•  También se economiza retirando frecuentemente las malas hierbas y las hojas y ajustando los aspersores para evitar pérdidas de agua, colocándolos adecuadamente en las zonas verdes que se deseen regar. Es mejor utilizar sistemas de riego por goteo que por aspersión o manguera.

•  Se debe evitar regar con excesiva frecuencia, ya que ayuda a la planta a crecer y a fortalecerse, haciéndolo preferentemente al amanecer o al atardecer, evitando las horas de sol más fuertes. Se ahorrará hasta un 30% de agua.

•  A la hora de limpiar el porche o la terraza, es mejor barrer con escoba que hacerlo con la manguera.

•  El césped es el gran consumidor de agua de los jardines, ya que supone hasta el 70% del agua utilizada para el riego. Dejándolo crecer se evitará la evaporación de agua y debe evitar plantarlo en zonas de pendiente, ya que el agua se deslizará. En cualquier caso, hay que decir que el césped no es un elemento imprescindible para un jardín.

•  En cuanto a la piscina, es recomendable no hacerla excesivamente profunda, también por seguridad (con unos 2 metros en la zona profunda, bastará). Año tras año, hay que comprobar que la piscina no tiene fugas y es necesario instalar sistemas de depuración adecuados al tamaño de la piscina. Si no se utiliza durante un tiempo, se puede instalar un cobertor para evitar perder agua debido a la evaporación.