Los alimentos de temporada son más saludables, conservan mejor sus propiedades nutritivas; son más baratos; son más sabrosos, están además, en su estado óptimo de maduración y, por si todo esto no son argumentos suficientes, también son más ecológicos, porque respetan los ciclos naturales de producción, se evita la implantación de monocultivos intensivos que agotan la tierra. Además disminuye la necesidad de transporte, distribución y almacenaje con lo cual, se reduce el gasto energético y la contaminación. Una ventaja más al consumir alimentos de temporada, garantizamos a lo largo del año, una alimentación variada, asegurando la ingesta de todos los nutrientes que necesitamos.